Anuncian nueva definición para kilogramos y otras unidades de medición

Puede que no cambie la forma en la que compras las bananas, pero científicos votaron por redefinir el valor de un kilogramo, en lo que muchos ya consideran una decisión que marca un antes y un después que impulsa la exactitud de las mediciones científicas.

Desde 1880, un kilogramo ha sido definido por un pequeño pedazo de platino-iridio guardado en un vidrio especial y conocido como el “prototipo internacional del kilogramo”. Está guardado en la sede principal de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, BIPM por sus iniciales en francés, a las afueras de Paris.

Miembros de las BIPM, que agrupa hasta 60 países, acordaron la decisión el viernes después de una reunión de una semana en las cercanías del Palacio de Versailles de redefinir un kilogramo en términos de un pequeño pero invariable valor llamado el “Planck constant”.

También votaron a favor de actualizar las definiciones de amperio (corriente eléctrica), el Kelvin (temperatura termodinámica) y el mole (cantidad de una sustancia).

Todas las mediciones de masa actuales derivan del kilogramo, ya sean los microgramos de la medicina farmacéutica o polvo de oro, kilos de frutas o pescados, o toneladas de acero.

El problema es que el prototipo no siempre pesa lo mismo. Incluso dentro de sus tres jarras de cristal, siempre recoge micropartículas de polvo y se ve afectado por la atmósfera. En ocasiones necesita una limpieza, lo que puede afectar su masa.

Eso puede tener grandes implicaciones. Si el prototipo perdiera masa, los átomos en teoría pesa más ya que el kilogramo base debe por definición siempre pesar un kilogramo.

Científicos han tratado por décadas de definir un valor constante para el kilogramo que se derive de una física inmutable, del mismo modo que lo han hecho para otras unidades estádares supervisadas por la BIPM.

Por ejemplo, un metro no es 100 centímetros, en realidad es “la longitud de la trayectoria recorrida por la luz en el vacío durante un intervalo de tiempo de 1/299,792,458 de segundo”.

El “Planck constant”, el cual deriva de la física cuántica, puede ser junto con una balanza de Kibble, una báscula particularmente precisa, para calcular la masa de un objeto usando una fuerza electromagnética medida precisamente.

“La redefinición de las unidades estándares es un momento que marca el antes y el después en el progreso científico”, afirmó Martin Milton, director del BIPM.

“Usando la constante fundamental que observamos en la naturaleza como una base para conceptos importantes como masa y tiempo significa que tenemos una base estable del cual avanzar nuestro entendimiento científico, desarrollar nuevas tecnologías y atender algunos de los grandes desafíos de la sociedad”, añadió Milton.

Barry Inglis, quien lidera el comité para pesos y medidas, aseguró que las implicaciones eran inmensas.

“Ya no estaremos atados por las limitaciones de objetos en nuestra medición del mundo, pero tener unidades universales accesibles que pueden pavimentar el camino a incluso más precisión, e incluso acelerar los avances científicos”, indicó.

Podría decirse que es la redefinición más significativa de una unidad estándar desde que el segundo se recalculó en 1967, una decisión que ayudó a facilitar la comunicación en todo el mundo vía tecnología como GPS y el internet.

La nueva definición acordada por la BIPM entrará en vigencia el 20 de mayo de 2019.

 

Fuente: La voz de América

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