Jamal Khashoggi: ¿Pagó con su vida la lucha por la libertad en el mundo árabe?

Las columnas que escribió para el diario The Washington Post el desaparecido periodista y disidente saudí, Jamal Khashoggi, no dejan espacio a la duda: su compromiso fue con la libertad de su país y del mundo árabe.

Pese a gestiones diplomáticas y presiones de occidente sigue sin aclararse el paradero de Khashoggi, mientras crecen las sospechas de que pudo haber sido asesinato en el consulado saudí en Turquía, a donde llegó el 2 de octubre para realizar una gestión personal. Nunca salió.

Khashoggi vivía en EE.UU. desde 2017 y se considera un crítico de elevado perfil del príncipe de la corona saudita Mohammed bin Salman. Sus artículos el The Post no solo critican al príncipe, también dan fe de su postura contraria al gobierno de su país, en temas como la participación saudí en la guerra de Yemen y el irrespeto por los derechos humanos.

“Lo que más necesita el mundo árabe es la libre expresión”, es el título de la última columna de Khashoggi publicada este jueves en The Washington Post.

Una nota de la editora, Karen Attiah, a cargo de la sección Opiniones Globales del diario, indica que el artículo fue entregado por su traductor.

“Esta columna captura perfectamente su compromiso y pasión por la libertad en el mundo árabe. Una libertad por la que aparentemente dio su vida”, escribió Attiah.

En el artículo en cuestión aborda su preocupación acerca del informe del 2018 sobre “Libertad en el Mundo”, de Freedom House, y lamenta que en el mundo árabe solo Túnez califica como país “libre”.

“Como resultado, los árabes que viven en estos países están desinformados o mal informados. No pueden abordar adecuadamente, y mucho menos, discutir públicamente los asuntos que afectan a la región y sus vidas cotidianas”, escribió.

“Una narrativa dirigida por el estado domina la psicología pública, y si bien muchos no lo creen, una gran mayoría de la población es víctima de esta falsa narrativa. Lamentablemente, esta situación es poco probable que cambie”, advirtió en el artículo.

Khashoggi denuncia también el castigo que en su país sufren escritores y amigos por criticar a las autoridades saudíes.

“Mi querido amigo, el destacado escritor saudita Saleh al-Shehi, escribió una de las columnas más famosas jamás publicadas en la prensa saudí. Lamentablemente, ahora está cumpliendo una injustificada sentencia de prisión de cinco años por supuestos comentarios contrarios al establecimiento saudí”, indicó en su nota.

Incluso dice que lo que ocurre en Arabia Saudí ha contaminando al mundo árabe: “Como resultado, se ha dado rienda suelta a los gobiernos árabes para que sigan silenciando los medios de comunicación a un ritmo cada vez mayor”.

“El mundo árabe se enfrenta a su propia versión de una cortina de hierro, impuesta no por actores externos, sino a través de fuerzas domésticas que compiten por el poder”, advierte.

En otros artículos, Khashoggi apunta directamente a las autoridades saudíes y asegura que “están creando un desastre total en el Líbano” o que el príncipe heredero en su afán por “aplastar a los extremistas”, está “castigando a las personas equivocadas”.

The impact of Jamal Khashoggi's case
The impact of Jamal Khashoggi’s case

¿​Qué ocurrió a Khashoggi? ¿Quién lo hizo?

Lo que ha ocurrido al periodista saudí tiene en vilo al mundo, expectante por los resultados de una investigación que lidera Turquía.

El propio secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo el miércoles que su país está a la espera de la investigación y no emitirá juicio alguna hasta que esta haya finalizado.

Turquía ha responsabilizado a Arabia Saudí por la desaparición de Khashoggi y ha dicho que tiene evidencias aunque no han sido divulgadas.

Mientras tanto los saudíes han negado rotundamente la afirmación y catalogado de “mentiras infundadas”.

Después de un amplio silencio inicial, los saudíes dijeron que las cámaras del consulado no funcionaban el día que desapareció Khashoggi.

Pompeo, quien visitó Arabia Saudí y Turquía esta semana para presionar por el caso, dijo que el presidente turco, Tayyip Erdogan, aseguró que los funcionarios saudíes estaban cooperando con la investigación.

Tras una reunión con lo líderes saudíes, Pompeo manifestó también que estos, incluyendo el rey Salman y su hijo, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, “no harán excepciones” con los responsables.

Sin embargo, la misteriosa desaparición, evidente porque nunca salió del consulado saudí en Turquía, en cuyo exterior lo esperaba su prometida, Hatice Cengiz, pone en la mirilla al príncipe heredero y a posibles colaboradores.

Turquía sostiene, por ejemplo, que unos 15 agentes saudíes llegaron al país para matar a Khashoggi.

Por ahora, un equipo saudí que investiga la desaparición de Khashoggi salió temprano el jueves de la residencia del cónsul general saudí en Estambul, después de nueve horas, informó Reuters.

Los investigadores turcos también registraron el consulado de Arabia Saudí durante unas nueve horas el lunes como parte de la investigación.

La sospecha sobre los saudíes ya pasa la cuenta al país. Francia, por ejemplo, se retiró de una conferencia de inversión en Riad la próxima semana conocida como “Davos en el desierto”.

Tampoco irán la Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, y el Director Ejecutivo de Societe Generale, Frederic Oudea, quienes se unieron a una creciente lista de ejecutivos que se retiraron.

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