Faltan pocos días para la juramentación del presidente electo Joe Biden, pero en los alrededores del Capitolio ya hay miles de guardias nacionales que apoyarán al Servicio Secreto, al FBI y otras agencias que trabajan para garantizar la seguridad del evento.
WASHINGTON D.C. – A escasos días para la investidura del presidente electo Joe Biden, miles de agentes están reforzando la seguridad en Washington D.C. para lo que se anticipa será una solemne ceremonia en la que no habrá multitudes debido a la pandemia, un detalle que puede suponer un alivio tras el mortal ataque al Capitolio por simpatizantes del presidente Donald Trump el 6 de enero.
Las autoridades dijeron que están confiados en mantener la seguridad durante el evento, a pesar de las nuevas llamamientos a nuevos actos violentos en todo el país.
El Buró de la Guardia Nacional dijo que casi 7.000 guardias ya están en Washington y más van en camino para ser parte de una movilización de más de 20.000 soldados.
Los reservistas serán respaldados por centenares de agentes federales y policías locales y estatales. Hace cuatro años, la Guardia Nacional desplegó unos 8.000 soldados para la inauguración de Trump.
“Estamos altamente confiados en nuestra planificación de la seguridad, pero siempre estaremos con los ojos bien abiertos y buscando aprovechar las lecciones aprendidas”, dijo James Murray, director del Servicio Secreto en un informe preparado para el vicepresidente Mike Pence.
Pence dijo que la administración Trump está “comprometida con una transición ordenada y una inauguración segura”. “El pueblo estadounidense no merece nada menos”, agregó.
El pasado 6 de enero, el vicepresidente presidia la sesión bicameral del Congreso para certificar la victoria de Biden cuando una multitud de simpatizantes de Trump enojados irrumpió en el Capitolio, saqueando oficinas y chocando con oficiales de policía. La violencia dejó a cinco personas muertas, incluyendo un policía del Capitolio.
Pence planea asistir a la inauguración de Biden, peroTrump estará ausente, sumándose así a un puñado de presidentes estadounidenses que no han asistido a la inauguración de sus sucesores.
En los días posteriores al asalto al Capitolio, el FBI ha arrestado a docenas de alborotadores y dice que espera realizar más arrestos en los próximos días. En estos momentos las autoridades investigan a unas 300 personas por posibles cargos criminales, según informó el viernes el fiscal general en funciones del Distrito de Columbia, Michael Sherwin.
La investidura de Biden ha sido designada como un “evento nacional de especial seguridad”, es decir un evento de significado nacional que requiere de coordinación de seguridad entre múltiples agencias. El Servicio Secreto está encabezando el gigantesco dispositivo de seguridad.
Murray, el directo del Servicio Secreto, resaltó que la agencia ha protegido 67 eventos similares desde los años noventa y ha estado planificando esta inauguración durante los últimos tres años.
La ceremonia de juramentación de Biden se realizará en la fachada oeste del Capitolio, desde donde él pronunciará su discurso inaugural. En lugar de las tradicionales festividades, el equipo Biden ha planificado un especial de televisión.
Por su parte, Biden ha dicho que no está preocupado por su seguridad. “No tengo miedo de hacer mi juramento al aire libre”, le dijo a los reporteros el lunes.
En respuesta a las amenazas a la seguridad tras el ataque del miércoles, la policía cerró el acceso al centro de la ciudad seis días antes de lo que originalmente se había planificado. El complejo del Capitolio permanece cerrado al público y las calles normalmente traficadas que conducen al Congreso están vacías de carros y turistas, mientras las cuadrillas de construcción instalaban las barreras de seguridad y las cercas.
Murray dijo que el perímetro de seguridad levantado alrededor del Capitolio es “expansivo” e incluye “muchas, muchas millas” de cercas rígidas.
En una declaración, la Policía del Capitolio advirtió que cualquier persona que intente entrar al área restringida, “será sujeta al apropiado uso de la fuerza y al arresto”.
Estas medidas de seguridad no tienen precedentes. Se producen mientras el FBI advierte de protestas armadas en Washington y en todas las 50 capitales estatales, empezando este fin de semana.
Dan Linskey, un exjefe de la policía de Boston y ahora director de la firma de consultoría de riesgos globales Kroll, dijo a la Voz de América que cerrar toda el área central de Washington fue un paso “absolutamente apropiado”.
“Vivimos en tiempos distintos y necesitamos tener diferentes respuestas”, dijo Linskey. “Necesitamos evaluar las potenciales amenazas y asegurarnos que estamos teniendo programas de mitigación que podamos cumplir, prevenir y sobrepasar esas amenazas”.
Fuente: VOA.




