Washington, DC.- Después del tan esperado anuncio sobre la candidatura presidencial para las elecciones en 2020, el ex vicepresidente Joe Biden enfrenta algunos retos que no favorecen su campaña.
Las estadísticas no le favorecen, ya que, desde la Segunda Guerra Mundial, de los seis vicepresidentes que han intentado llegar a la presidencia, solo dos de ellos lo han logrado, y ambos triunfos fueron para el partido Republicano, completando así un tercer término para dicho partido.
El récord de los vicepresidentes que han corrido durante esta época comienza con el republicano Richard Nixon, quien en 1968 restauró el partido en el poder después de las administraciones de John F. Kennedy / Lyndon B. Johnson; luego vinieron los demócratas Hubert Humphrey y Walter Mondale, el primero perdió las elecciones generales en 1968, y también las primarias en 1972, y el segundo perdió las elecciones generales en 1984. Luego tocaría el turno al republicano George H.W. Bush, quien ganó un tercer término para su partido en 1988. El republicano Dan Quayle inicio una campaña para las primarias del 2000, pero luego se retiró, y durante el mismo año, el vicepresidente demócrata Al Gore perdió en las elecciones generales.
En el lado positivo, entrar a una carrera electoral siendo un actual vicepresidente (o pasado vicepresidente) tiene ventajas importantes: en primer lugar, el reconocimiento de su nombre, lo cual, y como segundo punto, ayuda mucho al momento de recaudar fondos para la campaña; y como tercer lugar, la posibilidad cierta, dados los dos factores anteriores, de obtener la preferencia por parte del partido ante otros candidatos que no representen o no acumulen mayoría en la preferencia de la base del partido.
Sin embargo, en el lado negativo, ser o haber sido vicepresidente y estar corriendo nuevamente significa que este candidato no es la cara fresca, nueva o diferente que probablemente quiere o necesite el partido. El candidato arrastra lo bueno, pero también lo malo, del gobierno anterior en el cual sirvió. Obviamente y por esta razón, la tarea más grande del candidato sería presentarse a sí mismo como un agente generador de cambio, especialmente cuando se trata de llegar a los votantes más jóvenes.
Estos son los principales retos que podría enfrentar Biden en 2020 – mucho mas que su edad, su ideología y/o su larga trayectoria como servidor público.
Antenor Rambal




