Encuesta AP-NORC registra leve descenso del optimismo estadounidense

Casi la mitad de los estadounidenses cuyas familias han experimentado pérdida de empleos durante la pandemia del coronavirus, ahora creen que esos trabajos se perdieron para siempre, según una nueva encuesta, mientras que los recortes laborales temporales dan paso a negocios cerrados, bancarrotas y recortes de empleos de largo plazo.

Se trata de un radical cambio después de un optimismo inicial de que los empleos se recuperarían. En abril, el 78 por ciento de aquellos en hogares con pérdidas de empleos, pensaban que esto sería temporal. Ahora, el 47 por ciento piensan que ese empleo perdido es algo definitivo o que probablemente no regresará, según una encuesta de Associated Press y el Centro NORC para la investigación de Asuntos Públicos.

Eso se traduce en casi 10 millones de trabajadores que tendrán que buscar un nuevo empleo, si acaso no una nueva ocupación.

La encuesta es la más reciente señal de que las sólidas contrataciones de mayo y junio, al levantar algunos estados su confinamiento y al empezar la economía a recuperarse, podrían desvanecerse al avanzar el año. Agregando al reto: muchos estudiantes empezarán el año escolar en línea, dificultándole a muchos padres poder aceptar empleos fuera de sus casas.

“Honestamente, no habrá un trabajo al cual regresar”, dijo Tonia Daley, de 35 años, y residente de Riverside, California, quien tiene cuatro niños entre 3 y 18años. “Los niños estarán en escuela virtual y no hay cuidado infantil para ellos”.

Daley fue despedida de su empleo como gerente de un J.C. Penney, el cual se declare en bancarrota. Los 600 por semana adicionales en beneficios por desempleo que fueron incluídos en el paquete de alivio por el coronavirus y que cesarán en agosto, le permitieron reducir sus deudas de tarjetas de crédito, pero al expirar a finales de julio tendrá que pedir dinero prestado para poder cubrir sus gastos.

La recuperación de la economía ha dado señales de estancamiento en medio del resurgimiento del coronavirus. El número de desempleados pidiendo beneficios de desempleo aumentó la semana pasada por primera vez desde marzo, mientras el total de infecciones en Estados Unidos sobrepasó los 4 millones de casos.

La encuesta muestra que el 72 por ciento de los estadounidenses preferirían vivir con las restricciones del confinamiento para detener el avance del virus, que retirarlas en un intento de ayudar a la economía. Sólo el 27 por cinto desea priorizar la economía por encima de los esfuerzos por detener la pandemia.

“El único final verdadero para este problema de la pandemia es la aplicación exitosa de vacunas”, dijo Fred Folkman, de 82 años un profesor de negocios de Long Island, Nueva York.

Unos 9 de cada 10 demócratas priorizan detener al virus, mientras los republicanos están más equitativamente divididos, 46 por ciento enfocado en detener el virus, mientras 53 por ciento dice que la economía es la mayor prioridad.

El presidente Donald Trump y el Congreso tienen aún que ponerse de acuerdo en un nuevo paquete de alivio económico. Los demócratas, que controlan la Cámara de Representantes, han abogado por unos 3.000 millones en ayuda adicional, incluyendo fondos para los gobiernos estatales y locales. Los republicanos, que controlan el Senado, han propuesto 1 millón de millones, reduciendo los montos de los beneficios por desempleo.

En general, la mitad de los estadounidenses dicen que ellos o alguien en su hogar ha perdido alguna forma de ingresos durante la pandemia. Eso incluye al 27 por ciento que dice que alguien ha sido despedido, 24 por ciento que ha tomado tiempo libre sin gozo de salario y 29 por ciento a los que le han reducido el salario.

Un 18 por ciento de los que perdieron un empleo en su hogar ahora dicen que ese ha regresado, mientras otro 34 por ciento aún espera su retorno.

La encuesta continúa mostrando el desigual impacto de la pandemia. Unos 6 de cada diez estadounidenses no blancos dicen haber perdido una fuente de ingreso en sus hogares, comparado con la mitad de los estadounidenses blancos. Cuarenta y seis por ciento de aquellos con estudios universitarios dicen haber perdido algún ingreso, comparado con el 56 por ciento de los que no tienen dicho nivel educativo.

Los índices de aprobación de Trump por el manejo de la economía están en un 48 por ciento, consistente con donde estaba hace un mes, pero abajo en comparación a enero y marzo, cuando el 56 por ciento decía aprobar. Aún así, la economía es uno de los temas más importantes para Trump. En una ventaja para el presidente, 88 por ciento de los republicanos, influyendo un 85 por ciento de los que dicen haber perdido una fuente de ingresos, aprueban de su manejo de la economía. Ochenta y dos por ciento de los demócratas desaprueban.

“Mucha gente critica a nuestro presidente, pero él es un porrista”, dice Jim Russ, un trabajador estatal ahora jubilado de 74 años y residente de Austin, Texas. “Mientras mantengamos eso, el público estadounidense pensará en positivo y lucirá positivo”.

La encuesta encontró que el 38 por ciento de los estadounidenses piensa que la economía nacional es buena.  Eso es aproximadamente lo mismo de junio y un aumento en relación al 29 por ciento en mayo, pero muy abajo del 67 por ciento que en enero opinaba que la economía era buena entonces.

Sesenta y cuatro por ciento de los republicanos piensa que la economía es buena, comparado con el 19 por ciento de los demócratas. De igual manera, el 59 por ciento de los republicanos espera que la economía mejore durante el próximo año, mientras los demócratas son más inclinados a pensar que empeorará en lugar de mejorar, 47 por ciento contra 29.

Sesenta y cinco por ciento de los estadounidenses dicen que su situación financiera es buena. Eso es similar a lo que ha ocurrido durante toda la pandemia y antes de que empezara. Aún así, los estadounidenses son menos inclinados de lo que eran hace un mes a esperar que su situación personal mejore durante el próximo año. Treinta y tres por ciento dijo eso ahora, luego que un 38 por ciento dijo lo mismo hace un mes.

Otro 16 por ciento espera que sus finanzas empeoren, mientras el 51 por ciento no espera cambios.

Mucho de lo que ocurra dependerá de la trayectoria que tome el virus, dijo Danny Vaughn, de 72 años y residente de Dade City, Florida.  

“Yo no estoy en desacuerdo con todo lo que el presidente hace, pero su liderazgo ante el coronavirus ha sido deficiente”, dijo Vaughn. “Y ese es el tema número uno afrontando a los estadounidenses en este momento”.

Fuente: VOA.




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