Todos los trabajos son dignos pero no todos pueden ser igualmente remunerados
Desde inicios de este gobierno se observó un rechazo a la meritocracia, un desprecio por aquel que tenía mejor preparación o nivel cultural. La revolución impuso sus propios “valores” o “antivalores” como son la fidelidad a la línea del partido o del jefe de turno sobre la formación profesional.
Y bajo estos parámetros que se dieron en el terreno de la administración pública el despido de trabajadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha sido la máxima expresión del desdén en contra de los están realmente calificados.
Y con réplicas de menor dimensión pero que igual han afectado la eficiencia en las labores públicas llegamos al 2018. Actualmente en el país se impone una tabla rasa diseñada por el gobierno del Presidente Maduro, situación de la que no escapa el sector privado.
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