Mientras muchas ciudades del mundo estallan en aplausos cada tarde para dar las gracias a quienes trabajan en primera línea con los enfermos de COVID-19, la dolencia causada por el coronavirus, en Egipto, India, Filipinas, México y otros lugares, algunos médicos y enfermeras son agredidos, intimidados y tratados como parias por su labor.
Por sí sola, la pandemia ya plantea dificultades a los doctores, especialmente en lugares con una infraestructura sanitaria insuficiente. Pero los trabajadores médicos, vistos como posibles focos de contagio, enfrentan otro importante desafío en esas naciones: el estigma asociado con la enfermedad.
“Ahora más que nunca, tenemos que reconocer la importancia de invertir en nuestra fuerza laboral sanitaria y emprender acciones concretas que garanticen su bienestar y seguridad”, dijo Ahmed al-Mandhari, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Mediterráneo Oriental, en una conferencia de prensa virtual a principios de semana.
Pero en algunos lugares, esta es una tarea complicada ya que la desconfianza, el miedo y la desinformación pueden tener efectos devastadores. Décadas de educación deficiente y escasos servicios gubernamentales crearon profundos recelos sobre la profesión médica en muchos sitios.
Fuente: VOA.




