La empresa japonesa Sumitomo Forestry, en colaboración con la Universidad de Kyoto, estaría trabajando en un satélite de madera que podría operar en 2023.
En realidad, no es madera pura y dura. Se trata de un material que lleva un componente secreto que permitiría soportar las altas temperaturas y la radiación solar existente.
Al utilizar satélites de estos materiales, se solucionarían, en parte, los problemas existentes con la basura espacial (cada vez más numerosa) y no se liberarían partículas tóxicas cuando el satélite re entre en la atmósfera.
¿Lo veremos hecho realidad en algún momento?
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