COVID-19 y TRABAJO DESDE CASA.

A principios del año 2020, el teletrabajo seguía siendo socialmente un privilegio para aquellos que tenían la “suerte” de tener un empleador con esta característica, para algunos perfiles de trabajo y en otros casos la posibilidad de tener una combinación entre trabajar desde casa y la asistencia a la oficina, en Estados Unidos esto especialmente ha aplicado para algunas oficinas de gobierno o tecnológicas donde han creado grande experimentos en la materia y también ha sido una oportunidad para aquellos emprendedores o dueños de algunos tipos de negocios que permiten realizar labores desde cualquier punto de operación. Sin embargo, la llegada de la pandemia por el coronavirus COVID-19, ha trasladado a millones de personas a sus hogares y así a pequeñas oficinas, medianas y grandes empresas donde su dinámica o algunos puestos de trabajo permiten el mecanismo de tele-operaciones o trabajo remoto. Pero,

¿Qué es exactamente el teletrabajo?

El teletrabajo o trabajo remoto responde a la realización de labores funcionales para una empresa o negocios sin que quienes lo desarrollan deban estar presentes en el espacio físico de la empresa, es decir se desarrolla a través de tecnología, siendo básicamente indispensables una computadora o dispositivo inteligente y una buena conexión a internet. Anteriormente las empresas que adoptaban esta modalidad de trabajo lo hacían para asegurar la retención de talentos, como mujeres en su condición de maternidad o para atraer perfiles especialmente creativos e ingeniosos que llegan a ser más productivos en estos ambientes sintiéndose con mayor autonomía, como lo son los nativos digitales; término que hace referencia a los millenials y donde también se pueden incluir los llamados generación Z, que son las personas nacidas entre los años 1990 – 1994 y 1995 -2010 respectivamente, esto significa que el uso de dispositivos inteligentes y el acceso a la tecnología ha sido parte de su formación desde muy pequeños y por tanto se desenvuelven muy bien en ambientes virtuales de aprendizaje y labores.

En entonces donde podemos reflexionar que este tipo de personas y perfiles se encuentran ya en el año 2020, accediendo a más puestos de trabajo y permite observar que esta modalidad de trabajo no es algo reciente, sino que por el contrario se ha venido estudiando como el futuro laboral, sin embargo, la pandemia covid-19 aceleró su implantación aproximadamente 10 años e hizo al mundo generar un experimento global para su implantación.

Realizar el trabajo, sin tener que “ir al trabajo” deja de ser entonces un lugar a donde se va para convertirse en una actividad que se desarrolla y es aquí donde comienza el atractivo y a su vez el desafío de hacer teletrabajo.

Las posibilidades tanto para el empleado y empleador pueden parecer fácilmente observables dentro de un contexto social al que antes de covid-19, estábamos acostumbrados, se pueden resumir algunas como:

  • Reducción de costos: Las empresas pueden reducir hasta un 75% el costo de mantener a un empleado en la oficina y el empleado reduce costos de vestimenta, movilización y alimentación.
  • Aumento de la productividad: Se ha determinado que en algunos tipos de ocio o distracción los empleados extienden la culminación de las tareas entre a un 20% – 30%, mientras que desde el teletrabajo, este tiempo podrá significar mayor tiempo en familia o libre para el desarrollo personal.
  • Mayor acceso a talentos: En un mundo global y como oportunidad, esta posibilidad de trabajo elimina los límites geográficos y aumenta la competitividad y acceso a puestos de trabajo.

Divisando estas potencialidades en un mundo virtual que cada vez se ha estado acercando más a nuestra realidad, llegó la orden prácticamente mundial de mantenerse en casa, como estrategia para detener la propagación del covid-19, donde la variante y desafío para el desarrollo del trabajo es la estadía de todos los miembros de la familia en casa, ideando la escuela desde casa, trabajo y diferentes actividades que son un experimento mundial y nos llevan a la reflexión acerca de la gestión emocional, familiar e individual que se deben idear para crear un ambiente de cumplimiento y desarrollo, algunos especialistas han destacado algunas estrategias que pueden funcionar tales como:

  • Establecer una rutina, similar a la “habitual”, en donde nuestra mente y la de los miembros de nuestra familia se separa de la relajación de estar en casa a la acción.
  • Contratos y negociación familiar, esta puede ser la más desafiante en el contexto social actual, pero separar espacios permitirá que el tiempo laboral sea productivo.
  • Aprovechamiento tecnológico, las herramientas técnicas serán el mejor aliado siempre y cuando se aborden desde la practicidad y a su vez simpleza, con las pruebas adecuadas y mejora continua.

Finalmente es evidente que no todos los tipos de empleo y profesiones están adecuados para el trabajo remoto, sin embargo, este experimento global impulsado por el COVID-19, ha despertado las más grandes estrategias de accesibilidad que colocan a los puestos de trabajo e incluso a los autónomos en una posición ventajosa de cara al futuro, donde la consciencia de que el mundo tiene un antes y un después de esta situación y el acceso a la tecnología abre un abanico de posibilidades para la flexibilidad, accesibilidad y mecanismos de desarrollo que aporten valor humano y crecimiento económico y social para el desarrollo de una nueva civilización.

Maira Andreina Medina.




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