ECONOMÍA Y ENERGÍA — 16 de marzo de 2026
La guerra en el Medio Oriente ya no es solo una noticia de política internacional; es una realidad que los ciudadanos sienten cada vez que llegan a la estación de servicio. Al cumplirse 17 días del inicio de las hostilidades con Irán, el impacto en los precios de la energía ha dejado de ser una amenaza teórica para convertirse en una crisis de consumo nacional.
La escalada en las gasolineras
El precio promedio nacional de la gasolina ha subido de forma meteórica, situándose hoy en los $3.72 dólares por galón. Este incremento de casi 80 centavos en menos de tres semanas es uno de los más rápidos registrados en la historia reciente. Sin embargo, el panorama es mucho más oscuro en la costa oeste, donde estados como Washington ya reportan precios que superan los $5.29 dólares.
El diésel: El motor de la inflación
Si bien la gasolina afecta al conductor promedio, el aumento del diésel es lo que preocupa a los economistas. Con un precio que roza los $5.00 dólares por galón (un salto de $1.34 en un mes), el costo de transportar alimentos y productos básicos se está disparando. Analistas advierten que este “impuesto invisible” se trasladará pronto a los estantes de los supermercados.
Factores de la “Tormenta Perfecta”:
- El bloqueo de Ormuz: Con el 20% del crudo mundial atrapado o en riesgo en el Estrecho de Ormuz, la oferta global está estrangulada.
- Volatilidad del barril: El petróleo Brent, que antes del conflicto rondaba los $70, ha llegado a tocar los $120 dólares, estabilizándose en una tensa calma sobre los $100.
- Efecto Estacional: La crisis coincide con la transición obligatoria a la “mezcla de verano”, un tipo de combustible más costoso de refinar, lo que añade presión a un mercado ya saturado.
La visión desde la Casa Blanca
El presidente Trump ha mantenido una postura firme, asegurando que el dolor en el bolsillo será temporal. Según el mandatario, la posición de Estados Unidos como principal productor mundial de petróleo permitirá que el país “gane mucho dinero” durante este periodo de precios altos, aunque reconoce que el impacto en el consumo interno es el precio a pagar por una victoria rápida en el conflicto.
¿Hasta dónde llegará el aumento?
La pregunta que todos se hacen es cuánto más pueden subir los precios. Expertos de GasBuddy señalan que mientras el Estrecho de Ormuz siga siendo una zona de combate, no hay un techo claro a la vista. Por ahora, las familias estadounidenses están comenzando a recortar gastos discrecionales, preparándose para una economía de guerra que podría durar mucho más de lo previsto inicialmente.




